Cuando pensamos en una Seat Inca, lo primero que nos viene a la cabeza es una furgoneta de trabajo. Un vehículo sencillo, práctico y diseñado para transportar mercancías. Sin embargo, siempre aparece alguien dispuesto a romper las reglas. Y este proyecto es el mejor ejemplo de ello.
Han pasado casi tres años desde que quedamos con Sebas de Jager para realizar las imágenes de su Seat Inca, un proyecto que actualmente ya no está en sus manos debido a una avería. Desde aquí queremos pedirle disculpas por la demora, porque ya tocaba mostrar el trabajo que realizó personalizando una base perfecta y mezclando elementos tuning, Rat Style y arte urbano. Un resultado que no pasa desapercibida vayas donde vayas.
Lo primero que llama la atención es su combinación de colores, inspirada en la furgoneta Pizza Planet de Toy Story. El amarillo mantiene la esencia divertida del vehículo, mientras que las diferentes zonas modificadas crean una estética completamente única.
En la parte delantera encontramos un capó totalmente oxidado, simulando el desgaste provocado por el paso del tiempo. Se combina con un nuevo parachoques procedente de un Seat Ibiza Cupra MK1 del año 2000, acompañado de unos faros con fondo negro. Además, está calzada con unas llantas Japan Racing JR14 junto a una suspensión rebajada.
En lugar de mantener una decoración uniforme, cada lateral tiene una identidad propia. Uno de los aspectos más originales del proyecto aparece precisamente en uno de ellos: un impresionante diseño artístico de un felino de mirada penetrante que ocupa prácticamente toda la superficie y aporta un aspecto agresivo y elegante al mismo tiempo. El contraste entre el negro y el amarillo del resto de la carrocería convierte esta zona en uno de los principales puntos de atención del vehículo.
El otro lateral presenta un acabado parcialmente oxidado, con remaches en la aleta, detalles en el tapón de gasolina, adhesivos y diferentes elementos decorativos. Toda la combinación hace que no pertenezca a un único estilo, todo ello sin perder la esencia original de la Seat Inca. Cada detalle forma parte de una idea global en la que nada está colocado al azar.
La parte trasera es, probablemente, la más divertida. Encontramos pegatinas personalizadas, una decoración mecánica con engranajes, un abridor de cervezas y, lo que más llama la atención, dos muñecos de Toy Story, Woody y Buzz, colgados en la parte trasera. Son pequeños elementos que obligan a detenerse unos segundos para descubrir todos los detalles escondidos. Sin olvidar el patinete personalizado y el bebé araña inspirado en el personaje Baby Face de Toy Story.
En resumen, mientras algunos pueden considerar esta preparación una auténtica locura, nosotros la vemos como una obra artística sobre ruedas. En un mundo donde muchos coches modificados terminan pareciéndose entre sí, esta Seat Inca tiene algo que la diferencia: identidad propia.
Una pieza única, fruto de mucha creatividad, pasión y horas de dedicación por parte de Sebas, que realizó un gran trabajo transformando una sencilla furgoneta de trabajo en un vehículo completamente diferente, capaz de llamar la atención por donde quiera que pase.

























